¡Mis pequeños gansos, volved a casa!
Colección de textos
Mi abuela es mi testigo. Nos reunimos, como gansos. Nos llevaron al prado uno por uno. Entonces una de nosotras, la casera, se quedó en casa, y el lobo se escondió entre los arbustos. La casera gritó: ; ; – ¡Mis pequeños gansos, vuelvan a casa! ; – ¡No nos vamos! ; – Mis pequeños gansos, ¿dónde están? ; – ¡En el prado! ; – ¿Qué están haciendo? ; – Estamos pastando. ; – ¡Mis pequeños gansos, vuelvan a casa a cenar! ; – ¡No nos atrevemos! ; – ¿Qué? ; – ¡Olemos! ; – ¿Qué hueles? ; – ¡Es un lobo! ; – ¿Dónde está? ; – ¡En los arbustos! ; – ¿Qué está haciendo? ; – ¡Se está lavando! ; – ¿En qué se está metiendo? ; – Es la cola de un cachorro. ; – ¡Mis pequeños gansos, vuelvan a casa a la avena! ¡No nos vamos! ¡Ganitos míos, vengan a casa a por requesón! Entonces corrimos. El lobo saltó de entre los arbustos. Si atrapaba a alguien, lo llevaba a los arbustos. Entonces empezó el juego.