El lugar de descanso de la señora Györgyné Apponyi
Cementerios, lápidas, tumbas
La figura de la madre de Albert Apponyi, la condesa Júlia Sztáray (1820-1871) de Nagymihály y Sztárai, está envuelta en la oscuridad del pasado. La total falta de fuentes impide describir su personalidad. Se desconoce prácticamente todo sobre ella, salvo lo que su hijo dejó a la posteridad en sus memorias, de forma concisa. A partir de esto, surge la imagen de una madre ideal, que hizo todo lo posible por asegurar una vida familiar sin contratiempos para sus hijos y su esposo. Esta representación se corresponde con la imagen general que surgía de las plumas de nobles contemporáneos y posteriores, y sus biógrafos, sobre la relación con su madre. Sin embargo, Júlia Sztáray pasó gran parte de su vida sufriendo una enfermedad, lo que determinó el estilo de vida de los miembros de la familia. Se desplazaban de una región europea a otra según el estado de salud de la condesa y los tratamientos prescritos por los médicos. Su muerte conmocionó profundamente a toda la familia; se construyó una capilla funeraria neogótica en la finca de Eberhard, donde reposan sus restos, y esta capilla se convirtió posteriormente en el lugar de sepultura de la familia. Quizás fue la prolongada enfermedad de la madre lo que impulsó a los padres a esforzarse por asegurar una infancia feliz y una convivencia familiar armoniosa para sus hijos, como lo expresó posteriormente Apponyi: «Aunque lograron imponer el rigor necesario en nuestra educación, creían firmemente que la infancia debía ser feliz, una cuyo recuerdo iluminaría con luz propia los años posteriores de seriedad».