Estatua de San Donato en Nagymácséd
Pequeño monumento sacro
San Donato es el protector de los viticultores y los viñedos. Siendo obispo de Arezzo, en el centro de Italia, sufrió el martirio en el año 362. En 1652, sus reliquias fueron trasladadas de Roma a la ciudad de Münstereifel, en Renania. El sacerdote que lo acompañaba fue alcanzado por un rayo, pero no ocurrió nada. El milagro se atribuyó a la intercesión de San Donato. Desde el siglo XVIII, se le ha rezado en Austria y Hungría para la prevención de desastres naturales: rayos y granizo. Su estatua se erigía principalmente al aire libre, a lo largo de las carreteras. Su día conmemorativo también se conmemoraba con una procesión el 7 de agosto. La siguiente inscripción tallada en la piedra del pedestal permite leer: «Ruega por nosotros, San Donato, obispo y mártir, para que nos salvemos de las guerras celestiales y de los rayos». La estatua fue renovada por última vez en 2009, tras la caída de un árbol cercano sobre ella.